sábado, 10 de julio de 2010

Sil1

Hoy adolezco de palabras. La inspiración habrá quedado en un placard, en algún cajón con naftalina y recuerdos. Ya no alcanza el tiempo; como si ignoraras que esta ración de horas diarias juntos me resulta tan exigua, más aún, rasgadas como están de pretérito imperfecto, de enfermedades, principios y personajes literarios. Alguien abre una ventana (mejor dejar constancia de los hechos insignificantes) y bajo este haz de luz desnaturalizado sos más vos que nunca. Y cuando te movés de forma espontánea con tu falso rubio y tu vestido a rayas, rosas y blancas, acallás todo el entorno, Frondizi y Vandor son como dos letras "h" y la historia se derrumba de manera casi graciosa.
Habrás notado que soy un pésimo poeta. Uno letras intentando decirte algo y, muy a mi pesar, todo esto es absolutamente inútil, inútilmente absoluto, si estoy cerca tuyo y debería ahorrar vocablos y quedarme callado; aún tengo tantas cosas para decirte...pero emitir un sonido cuando me mirás y te miro sería antipoesía. Y mejor callarme ahora, mejor no decir nada que aún estás acá y puedo contemplarte.

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